sábado, mayo 25, 2019

Marzo 2019

Nunca es tarde para escribir, y más cuando estamos en mayo... han sido meses duros de trabajo y tengo que retomar.


Waffles ha sido una de las canciones más divertidas y entretenidas de este mes. Aquí un fotograma del videoclip que hemos hecho como regalo para el día del padre.




Uno de esos días en los que necesitas depositar y dar bibi... siempre es buena opción hacer las dos cosas a la vez.


Y también hay formas de darle los platos de comida a los niños y que sepan cada uno cual es el suyo.


sábado, marzo 23, 2019

Febrero 2019

Aunque parezca por la foto que hace frío, en realidad estoy escribiendo estas letra en manga corta. Hemos pasado un febrero raro, desde los 0 hasta los 25 grados (un pareado... y otro)


No ha sido un mes de grandes noticias. Mucho niño pero poco cumpleaños.


Myriam es la única que está dando pasos (literal y metafóricamente) en el camino hacia su proyección social.

Entre los avances psiconeurológicos podemos nombrar algunos: cuando mamá dice "nos vamos" ella coge su abrigo de yeti, tira los pañales a la basura, también come cosas de la basura (aunque eso no lo llamaría avance), hace el chocapuño, saluda como los militares y estamos ahí con el tema del uso del extintor.

También ha aprendido a sentarse a leer... aunque no dura mucho con el libro. Tampoco el libro dura mucho.

Y hemos hecho algunas reformas, hemos mandado todas las estanterías del cuarto lavadero al desván. Ahora el cuarto será "The music hall".


Y aquí tenemos a un par de obreros que estuvieron poniendo luz en el desván.


¡Ah!, se me olvidaba... viene otro/a en camino.


jueves, febrero 28, 2019

Enero 2019

El 2019 ha empezado con buen pie: los reyes. Como todos los años hemos tenido la habitación llena de regalos (también porque somos más gente) y lo que ha triunfado han sido los juegos de mesa y las zapatillas de colores de papá... es que son mu chulas.


Muchos regalos de pinturas y movidas de esas artísticas que fomentan el crecimiento neuronal de la parte lateral izquierda del cerebro.


Y una bici.  Abajo el pater familiae nos cuenta la historia en primera persona:

"Crónica de las 3:00. Me levanto sin hacer ruido, normalmente puedo hacer el ruido que quiera puesto que Lola no se despierta. Sin embargo hay algo que sí la despierta: la sensación de que alguien está entrando o saliendo de la habitación. Si alguna vez habéis intentado ir descalzos sin hacer ruido os daréis cuenta de que tenéis los tobillos hechos una mierda: crujen como canicas. Despierto a Pablo (necesitaba un secuaz) y nos vamos a la furgoneta, que la dejamos caer con las puertas abiertas para no hacer ruido. Ya abajo encendemos y nos vamos. Íbamos atuendados, yo con el pijama de Minnie Mouse y Pablo de Ironman (pa que me pille la poli). Llegamos a casa de un amigo que me había dejado la llave de su casa (se habían ido) y entro por el paquete. Pablo me ayuda a sacarlo pero no entra en la furgo (luego entenderéis porqué). A 0 grados no se me ocurría como meter la caja y Pablo dijo: “Padre, (parece más épico que papá). Porqué no lo llevamos con la puerta corredera abierta?”  Así que Pablo en la fila del medio, la caja sobresaliendo de un lateral y Minnie Mouse conduciendo. Vamos por la carretera con miedo de que aparezca la poli. Unas luces de coche aparecen al fondo ¡a estas horas! Apago luces y me echo a un lado de la calle. Pasa el coche… y sigo adelante. Llegamos a casa por arriba, pues había que dejar caer la furgo con el motor aparcado y embocarle al hueco. Abrimos puertas y sacamos la caja. La metemos en el patio y me dispongo a cerrar puertas de la furgo. No podía dar un golpe así que las empujo de a poco pero con fuerza ¿se habrá cerrado bien? Esta duda la desvelaría al darle al botón del mando: si están cerradas solo hará un “clic” si se ha quedado alguna abierta… PITA. Estaba bien cerrada. La caja no cabía por la puerta, marcha atrás. “Espera hijo (épico) voy a dar la vuelta y abro la ventana que da al salón” así que lo dejo a 0 grados fuera y me dispongo a abrir la persiana que suena como un coche sin ruedas atrás. De a poquito la subí y fui por Pablo. Cogimos la caja a peso y la metimos en el salón. No cerré la persiana. Acomodamos el salón y pusimos el regalo en el hueco de la persona a la que pertenece, tapando los zapatos de todos. Yo me tomé una magdalena para el bajón de azúcar y Pablo un vaso de agua para el subidón de adrenalina. “Buenas noches padre” y ahora estoy cagando (que también es épico).


Y los reyes de los padrinos le regalaron a Myriam un "osito" de peluche




Y ahí va el vídeo con la nueva cabecera. Todo es ficción, ojo.