Todo va bien por aquí, cuelgo algunas afotos.
jueves, junio 18, 2009
miércoles, junio 17, 2009
16 DE JUNIO
Eran las 13:25 cuando aparecimos en misa de 13:25 en la UM mi mujer, mi cuñao y mi suegra. 5 minutos después... eran las 13:30.
Nuestro plan era comer en un restaurante y luego Isabel (suegra) y Javi (cuñao) acompañarían a Lola al ginecólogo para una cita rutinaria (yo me tenía que ir a Animation Campus). Sin embrague, nos habíamos dejado la insulina en casa y tuvimos que ir para allá. No fue tan mal, porque pedimos chivitos a San Marcos.
Total, que a las 15:15 salimos Lola y yo para ginecólogo. Pensando que todo sería llegar, chequear y pagar (eso que no falte), decidí acompañar a Lola y llegar un poco más tarde a AC. Pero quién me iba a decir a mí que 45 minutos más tarde... todavía estábamos esperando para ver al médico.
Cuando nos atendió examinó a Lola y le dijo con toda paz: "estás de 7 centímetros, te voy a ingresar y luego me paso para inducirte el parto". A Lola se le pasó de todo por la cabeza, a mí se me vino la imagen de mi suegra con la cara desencajada.
En fin ter, nos fuimos a la sala de parto. Esto era a las 17:30 más o menos. Lola con su ropa de partera y yo con la de espartero.
A las 19:15 le rompen la bolsa donde flotaba la niña. 15 minutos más tarde eran las 19:30 y el ginecólogo estaba preparado con el guante de béisbol, avisaron al neonatólogo.
Tan rápido fue todo que el ginecólogo tuvo que decirle a Lola que esperara, puesto que el pediatra estaba cruzando la calle y no iba a llegar. Con 2 empujones la niña salió del vientre. Si hubiese dado otro empujón más... habrían sido 3.
Coser, limpiar, vestir, recoger, beber, transportar... y ya estábamos en la habitación 119. Suegra, cuñao y niño se presentaron en la habitación para ver a la recién llegada María Isabel.
Bueno, esto ha sido todo. Son las 13:00 y tengo que irme rápido porque he dejado a mi suegra suelta por la habitación con Lola, la niña y mi cuñao. Además, dentro de 10 minutos... serán las 13:10
Nuestro plan era comer en un restaurante y luego Isabel (suegra) y Javi (cuñao) acompañarían a Lola al ginecólogo para una cita rutinaria (yo me tenía que ir a Animation Campus). Sin embrague, nos habíamos dejado la insulina en casa y tuvimos que ir para allá. No fue tan mal, porque pedimos chivitos a San Marcos.
Total, que a las 15:15 salimos Lola y yo para ginecólogo. Pensando que todo sería llegar, chequear y pagar (eso que no falte), decidí acompañar a Lola y llegar un poco más tarde a AC. Pero quién me iba a decir a mí que 45 minutos más tarde... todavía estábamos esperando para ver al médico.
Cuando nos atendió examinó a Lola y le dijo con toda paz: "estás de 7 centímetros, te voy a ingresar y luego me paso para inducirte el parto". A Lola se le pasó de todo por la cabeza, a mí se me vino la imagen de mi suegra con la cara desencajada.
En fin ter, nos fuimos a la sala de parto. Esto era a las 17:30 más o menos. Lola con su ropa de partera y yo con la de espartero.
A las 19:15 le rompen la bolsa donde flotaba la niña. 15 minutos más tarde eran las 19:30 y el ginecólogo estaba preparado con el guante de béisbol, avisaron al neonatólogo.
Tan rápido fue todo que el ginecólogo tuvo que decirle a Lola que esperara, puesto que el pediatra estaba cruzando la calle y no iba a llegar. Con 2 empujones la niña salió del vientre. Si hubiese dado otro empujón más... habrían sido 3.
Coser, limpiar, vestir, recoger, beber, transportar... y ya estábamos en la habitación 119. Suegra, cuñao y niño se presentaron en la habitación para ver a la recién llegada María Isabel.
Bueno, esto ha sido todo. Son las 13:00 y tengo que irme rápido porque he dejado a mi suegra suelta por la habitación con Lola, la niña y mi cuñao. Además, dentro de 10 minutos... serán las 13:10
viernes, junio 05, 2009
LLEGADA POR LA MAÑANA
(un salchichón en la aduana)
(un salchichón en la aduana)
Pablito y su padre se preparaban con nerviosismo para la recogida de la familia (tanto que hubo cambio de pañal a última hora). Agarramos un remise y nos fuimos directos al aeropuerto.
Allí esperamos a que salieran la abuela Isabel y el tío Javi (quienes traían 4 maletas grandes). Pablito se puso el cartel para que los recién llegados se ubicaran. Gracias a la empresa Callejón e Hijos (turismo activo), la familia encontró la manera de llegar a casa.
¿Y qué es lo del salchichón?
La historia es que mi suegro metió en la mochila de mano de mi suegra, un salchichón de cantimplora. Eso alarmó a los perros del aeropuerto, y al guardia que hacía 4 horas que no se llevaba nada al gaznate.
- Señora, tenemos que revisar su maleta, ¿lleva comida?-
- No, me la comí-
Abren la maleta y sacan un paquete de galletas
- Bueno, son unas galletas para mi hijo- Javi sonríe al guardia.
A todo esto, un salchichón saca la cabeza por la mochila para curiosear. El guardia, con un olfato canino y un hambre porcino sacó de la mochila la droga embutida.
-¿y esto?-
-Para prepararnos una tapita-
La aduana cortó, troceó, y roció con un spray el salchichón para evitar que nos lo pudiéramos comer. Mi suegra, trsite y avergonzada por el acontecimiento, cerró la mochila nerviosa. A lo que mi cuñao Javi le dice al guardia:
- Pues menos mal que no has mirado en la maleta, porque llevamos unos jamones de pata negra que serían un desperdicio tirarlos-
El guardia, al ver la cola de gente que estaba esperando para pasar la aduana dejó que continuaran su marcha por el aeropuerto. Eso sí, se quedó con hambre, y los perros también.
Allí esperamos a que salieran la abuela Isabel y el tío Javi (quienes traían 4 maletas grandes). Pablito se puso el cartel para que los recién llegados se ubicaran. Gracias a la empresa Callejón e Hijos (turismo activo), la familia encontró la manera de llegar a casa.
¿Y qué es lo del salchichón?
La historia es que mi suegro metió en la mochila de mano de mi suegra, un salchichón de cantimplora. Eso alarmó a los perros del aeropuerto, y al guardia que hacía 4 horas que no se llevaba nada al gaznate.
- Señora, tenemos que revisar su maleta, ¿lleva comida?-
- No, me la comí-
Abren la maleta y sacan un paquete de galletas
- Bueno, son unas galletas para mi hijo- Javi sonríe al guardia.
A todo esto, un salchichón saca la cabeza por la mochila para curiosear. El guardia, con un olfato canino y un hambre porcino sacó de la mochila la droga embutida.
-¿y esto?-
-Para prepararnos una tapita-
La aduana cortó, troceó, y roció con un spray el salchichón para evitar que nos lo pudiéramos comer. Mi suegra, trsite y avergonzada por el acontecimiento, cerró la mochila nerviosa. A lo que mi cuñao Javi le dice al guardia:
- Pues menos mal que no has mirado en la maleta, porque llevamos unos jamones de pata negra que serían un desperdicio tirarlos-
El guardia, al ver la cola de gente que estaba esperando para pasar la aduana dejó que continuaran su marcha por el aeropuerto. Eso sí, se quedó con hambre, y los perros también.
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