martes, septiembre 11, 2007

UNA MAÑANA EN MIGRACIONES
(y acaba uno hasta los...)

He decidido no acabar la rima del nuevo post, no sólo porque se sobreentiende de qué va el asunto, sino para que aquellos que tengan un filtro en el ordenador no tengan problemas de entrar en el blog.

No obstante, el contenido queda bien claro. ¿recuerdan los 20 pasos para hacerse uno residente en Uruguay? Pues el día 10 de septiembre de 2007 me percaté cuán equivocado estaba, faltan unos subpasos que se derivan del punto 10 "En Migraciones me hacen una cédula permanente" como muy bien decía... pero no es así.

Todo comienza a las 10 de la mañana con el aparatito rojo de sacar número. Dentro de la estancia percatomé de la presencia de 3 sacanúmeros de carnicería. Por si acaso me equivocare, tiré de los tres y me llevé 3 números... que no sabía pa qué.

Jimena (la secretaria de Eileen), ya había sacado número antes que yo, así pues, tiré mis papeletas para no hacer el paripé allí. Teníamos el número 36 y nos sentamos a esperar, puesto que iban por el número 6.

Aburridos de nosotros comenzamos a jugar al bobble breaker (rompe bolas) de la PDA. ¡Qué listo fui trayéndome mis juegos! si no, estaríamos aburridos... pues ¿qué tal si les comento que se me gastó la batería de la PDA de la panzá de esperar que nos dimos?

Nos levantamos y fuimos a la catedral, a dar una vuelta por allí para estirar las piernas... que ya teníamos agarrotadas desde hacía un buen rato. Total, que llegamos a las 11 a la fila, para ver cómo iba el asunto. Pues todavía iba por el número 6.

Llamé a Lola para decirle que iba a casa a comer, que no me daba tiempo a ir a la facultad.

Nos sentamos y... ¡Qué listo fui trayéndome el MP3! Nos pusimos a escuchar música mientras esperábamos nuestro turno... y cuando se gastó la pila del MP3 nos acercamos para ver cómo iban... número 13, y habían pasado ya 1 hora y 30 minutos.

¿Lola? queeeee.... llego un pelín más tarde... vale... adiós.

Saco la cámara de afotos... para jugar un rato con ella. Hice un par de fotos. Allí me encontré a la amiga de Migraciones de la otra vez, una tal Claudia, y le hice una afoto. Pregunté otra vez por sus allegados y tal.

Jimena se había dormido. La desperté.

Se me acabó la batería de la cámara también.

¿Lola?... que no llego a comer... este... déjame algo en un tuperware... adiós.

Seguimos esperando. Me levanto para dar un garbeo por el sitio. Me encuentro todo tipo de personajes que llevan esperando toa la mañana... me hizo gracia un tipo que entra felizmente con paso ligero hasta el estractor de número, saca un número, lo mira sonriente y se acerca a la ventanilla sonriendo, luego mira a los que llevamos esperando toda la mañana y nos sonríe mientras mueve el papelito haciéndose aire. Yo le miré y le sonreí también, pensando por dentro "no te quea ná", así que el tipo se pone a andar de un lado a otro... como si tuviera prisa... así pues me levanto y me acerco a él:

- Buenos día
- Hola cómo andás... (los uruguayos tienen la fea costumbre de preguntar cómo andas... ni que andara con las manos)
- Con los piés, gracias
(se ríe el tipo mientras pienso "sí sí, ríete que te vas a enterar")
- ¿Qué? ¿esperando?
- Sí, tengo un poco de prisa y...
En ese momento rompo a reír sin esperar a que acabe la frase, y toda la gente que andaba esperando en los asientos se tronchan conmigo. A una señora se le cayó la dentadura postiza.

¿Lola?... esteeeeee... que todavía sigo aquí... ¿qué hay para cenar?

A Jimena le llaman desde la facultad... por la conversación intuyo que la han despedido por no presentarse.

Seguimos esperando. Nos hacemos amigos entre los que esperamos. Uno saca una baraja y nos echamos un Burro... es un juego que cuando te tocan las 4 cartas iguales gritas ¡burro! y pones la mano en medio, los demás ponen las suyas encima y el último pierde. Pues a uno del grupo, Félix, se le ocurre que en vez de decir burro dijéramos Claudia. Todos aceptamos y cada vez que uno ganaba gritaba ¡Claudia! y la de la ventanilla miraba gritando ¡Qué quieres!... y nos partíamos de risa.

¿Lola?... queeeeee... mira todavía estoy aquí... si te parece déjame la llave debajo del felpud... ¿lola? ¿lola?... ma colgao

A Jimena le llama su madre y le pregunta si va a dormir en casa.

Los del grupo se empiezan a animar. Ahora nos dedicamos a hacer torres humanas en mitad de la estancia, y el de arriba alcanza a desenroscar las bombillas de las lámparas del techo. Luego jugamos al corro de la patata, al piedra-papel-o-tijera, al corre calles... hasta la hora de comer.

A uno se le ocurre la idea de encargar pizzas. Nos parece bien y llamamos a La Negra Tomasa que está en la otra punta de Montevideo, pedimos 40 pizzas (somos 20) y las encargamos a nombre de Claudia. Risa general. Nos entra el pavo y empezamos a llamar a número equivocados para gastar bromas:

- Buenas tardes ¿aquí lavan la ropa?
- No, se ha equivocado...
- Pues qué cerdos son ustedes...

Llamamos a una pescadería y dice Félix:
- ¿Perdone, tiene tentáculos de pulpo, cabeza de tiburón, aletas de cazón, cola de brótola y ojos de merluza?
- Sí hombre, claro que sí...
- Pues qué tío más feo tiene que ser usted...

Así nos pasamos la tarde hasta que acabamos el saldo de todos los móviles... ya iban por el número 30.

Empezamos a quedar pocos. Cada vez que alguno termina de la ventanilla empezamos a cantar el Aleluya de Empédocles y le hacemos reverencias a Claudia... que no está muy alegre por nuestro comportamiento. Cada vez que dice el siguiente número aupamos en brazos al que le toca y lo llevamos en brazos como un marqués.

Van por el 35... en ese momento llega un camión de La Negra Tomasa con un cargamento de pizzas. La jurista de recepción comienza a gritar cosas en uruguayo a voz en grito. El de las pizzas le da un papel y la jurista lo agarra... se acerca a Claudia y le mete el papel del recibo en la boca. En ese momento me gustaría haberme reído... pero toda la pandilla se había ido y sólo quedábamos Jimena y yo. Claudia nos mira en plan cerdo agridulce y dice: ¡el 36!

Nos acercamos mientras crujimos nuestros huesos después de 3 horas sentados.
- Venimos a hacer la residencia permanente.
- Muy bien, a ver, deme su passaporte.
- No lo he traído.
- Entonces no puedo empezar el trámite.
- Pues nada, venga mañana.
- A vale...

En ese momento me levanto como si nada hubiese ocurrido en el mundo. Jimena se queda impávida en el asiento mirando cómo me voy hacia el pizzero de la Negra Tomasa, abro una pizza de queso y me la voy comiendo mientras me dirijo a un busto de Artigas (libertador de Uruguay) que se encuentra en mitad de la estancia. Estampo la pizza en su cara e intento sin éxito alguno metérselo por la boca, pero como es una estátua lo único que hago es esturrearla por el suelo. Luego le pago la pizza y me voy a mi casa a cenar.

Eso es el paso 10 del post de la última vez... ¿queréis vídeos? ¿fotos? ¿cosas audiovisuales?... pues os venís aquí a dar una vueltita a Migraciones... que desde ahí es muy fácil hacer click y enterarse de las cositas.

Una brazo desde el país de los lentos.

4 comentarios:

lola dijo...

Hola: soy Lola, ¿alguien sabe donde puede estar mi marido?? me dijo esta mañana que iba a migraciones a sacarse la residencia permanente y aun no ha vuelto.

guille y cia dijo...

Ola lolilla!!

Estamos aqui todos (mis amigos) disfrutando del blog. Un saludo de todos pa los dos. Por cierto nos alucina cada vez más el baile y el piso les ha encantao.

bss y abrzs de tos pa tos

Ignacio Jiménez dijo...

Creo que tu marido es un poco pardillo. Si vas a un sitio de esos, te llevas el DNI, pasaporte, contrato, fotos, curriculum, certificado de sanidad, seguro medico, carne de familia, libro de familia, fotocopias de cada una de esas tonterías por un tubo y...

Pero no, javi apuesto a que ni llevabas el DNI.

En fin. Que tb es mala suerte, jajajajaja. Un abrazo a todos.

Jimena dijo...

JUASSSS!!!! Ojalá la espera hubiese sido tan divertida, estimado Callejón. Muy bueno el blog!!